viernes, 19 de marzo de 2010

Bonnie and Clyde.


Amor, violencia y Rock n roll 2/2

Cariño, dispara!

Bonnie and Clyde.
Dir. Arthur Penn


En la primera entrega de este blog hablaba de Natural born killers por haber sido una película que rompió en su momento con todo lo que yo con mis escasos 14 años estaba acostumbrado a ver.

No sería justo pasar al siguiente tema si no hablamos un poco de las raíces de esta película. No es necesario ir muy lejos, Podemos encontrar una influencia directa, clara y cercana en la película de Arthur Penn "Bonnie and Clyde"

La relación de Bonnie y Clyde con los medios convirtió a la pareja en ídolos. Más de 20000 personas asistieron a su entierro y todavía hay gente que les lleva flores o les escribe canciones, como Beyonce y Jay Z. Dudoso honor por cierto.

Habían matado 14 personas y en todos los textos que se encuentran sobre ellos se les trata con una cierta compasión, con un cariño que sería difícil de explicar a nuestros hijos. Igual que pasa en la película.

Nos quedamos con la historia de amor, los convertimos en victimas de la sociedad y los hacemos inmortales.

Nadie siente tristeza por un banco que ha sido robado y cuando alguien se enfrenta a la autoridad hay una parte escondida en todos nosotros que siente una especie de alivio o liberación. Como cuando un toro cornea un torero. Como cuando Clyde le ofrece al campesino que dispare a su propia casa que ha perdido y que ahora pertenece al banco.

La policía sirve a la sociedad sólo como efecto placebo. Cuando eres joven eres culpable sólo por serlo, ellos son la autoridad y más que a respetarlos nos enseñan a temerles. Cuando te haces mayor ya no importa, hay tantos pequeños problemas en la vida cotidiana que la función social de la policía pasa a ser un tema absolutamente irrelevante.

Pero no vamos a discutir ese punto aquí, este es un blog de cine y vamos a centrarnos en el goce que nos produce ver a los chicos malos saliéndose con la suya.

Aunque estos chicos malos son un poco torpes, viajan a ritmo de música sureña como lo hacían los duques de Hazard o los Beberly ricos y van aprendiendo a ser delincuentes casi por inercia.

Son presentados de una manera muy pintoresca, y viven situaciones absurdas.

El primer banco que intentan robar no tiene fondos y Clayde le pide al banquero que salga y se lo explique a su novia. Luego intentan robar en una tienda de barrio leche, pan y pasteles de manzana. También fracasan en el intento.

Y así hay muchos momentos que quitan peso a sus crímenes y nos hacen cogerles cariño. Toda la banda viaja como una familia, con problemas y discusiones pero al fin y al cabo como una familia normal.

En cuanto a la relación con la película de Oliver Stone hay unos aspectos comunes en los personajes.

Como explíca el psicologo en Natural born killers –saben perfectamente diferenciar la linea entre el bien y el mal, simplemente no les importa- lo hacen por el puro placer y la diversión de hacerlo. Son rebeldes sin causa y sus personalidades despiertan todo tipo de pasiones y contradicciones por lo atractivas que se nos antojan.

Viven en la carretera, sin posesiones materiales, si quieren o necesitan algo simplemente lo cogen. No creen en los valores sociales, no creen en el castigo eterno, no hay un diablo que los va a juzgar después de muertos. Sólo tienen el presente.

Claro que aunque el cine nos muestra esa parte tan romántica de libertad absoluta en realidad una vida de prófugo debe ser bastante dura. Por mucho amor que haya por medio no pueden comprar comida o medicinas con tranquilidad, no pueden dormir tres noches en el mismo sitio y siempre van a tener que vivir al acecho. Y eso puede generar tensiones en la pareja.

-Cariño te pedí que enterraras ese policía! Tengo que hacerlo todo yo? Inútil!

Es curioso que en ningún texto se menciona la inapetencia sexual de Clyde.

Justo después de las fotos que aparecen con los créditos iniciales Penn nos muestra en primer plano unos labios carnosos que se relamen seguidos del cuerpo semidesnudo de una sensual Bonnie de carácter explosivo, seductor y disponible. Parece que esta inapetencia constante de Clyde es sólo un elemento de ficción en la película. Aunque se publicaron los poemas de Bonnie en la prensa no hay ninguna declaración suya diciendo que Clyde no la tocaba o que no la hizo sentir mujer hasta el día anterior a su muerte.

Tampoco le vamos a dar mayor relevancia, si nadie más lo ha mencionado tal vez sea por petición de Warren Betty que prefiere conservar su fama de mujeriego.

Me parece en cambio más interesante el papel de la madre de Bonnie. Ella encarna los valores tradicionales, la familia y la protección que Bonnie busca constantemente. A pesar de ser una mujer fuerte, decidida, con carácter y capaz de matar en cualquier momento se desmorona al ver a su madre y no le importa arriesgar su vida con tal de verla una última vez.

Eso nos da una faceta humana que el cine de gansters nos enseño a principios de los 30´s. Cualquiera podía ser un delincuente y vivir ese glamour y esa aventura constante como algo cotidiano. Son personajes muy cercanos a nosotros que un día toman una decisión y no pueden volver atrás.

Hay 4 puntos de vista en una novela negra o en una película de gangsters. El punto de vista del Policía o detective, el del juez, el de la victima y como en estos dos casos, el de los criminales.

Poder entrar en su rutina los vuelve a nuestros ojos normales y corrientes, los malos también comen, lloran y se rien de los mismos chistes flojos que nosotros, los buenos.

En 1934 cuando el cine de gangsters estaba en auge se creo una ley. "La ley de Hays" que decía que las películas no podían exaltar al asesino o al delincuente, así como tampoco podían mostrar a los representantes de la ley como seres incompetentes.

Hoy en día no es necesaria una ley para saber qué tan competente es la autoridad y no se puede prohibir que el público, de alguna manera, se sienta identificado con los malos de la película.

Clyde sonríe todo el tiempo y nunca siente remordimiento por lo que hace, está orgulloso de robar bancos y le gusta decirlo. Las familias también los respaldan, la de Bonnie la admira y guarda todos los recortes que salen en los periodicos.

Por otro lado hay películas que utilizan objetos como personajes. Por ejemplo “Rosebud" en “ciudadano Kane” o el reloj de “la vendedora de rosas” de Victor Gaviria que al morir, en sentido figurado, provoca la muerte de la protagonista. En este caso podrían ser los coches que utilizan en sus consatantes huidas.

Por un coche se conocen y están presentes durante todo el film como uno más de la banda, incluso en las fotos de familia. Hasta el momento de su muerte cuando el traidor prepara la emboscada con la policía el coche muere tiroteado con ellos y gana su inmortalidad. Hoy se puede visitar en un museo en Louisiana donde cada año, se celebra el "Bonnie and Clyde Festival".

Al final de este post dejo un link que suguiero que sigan.

Es un video filmado tan sólo 5 minutos después de su muerte a manos de la policía y muestra los impactos de los cientos de balas que recibieron. Para alimentar el morbo les adelanto que se puede ver el cadáver de Bonnie en el asiento del copiloto y todas las armas que usaban.

Y así termina la historia de Bonnie y Clyde. Reciben un castigo merecido pero ese mismo castigo los convierte en leyenda.


Puede ser que estuvieran predestinados a vivir en la violencia. Hay gente que no tiene opción.

Si tu apellido es Corleone, puedes correr, huir, esconderte en un lugar apartado pero lo tienes inscrito en los genes. No vas a escapar a tu destino.

Si es tu caso, lo mejor es que no luches, búscate una pareja con las mismas características y un deportivo al que puedas quitar el techo, da mayor sensación de libertad y te hace ver muchísimo más elegante.

No te va a gustar salir en los periodicos o en la tele huyendo en una chatarra que pierde aceite o echa humo.

The Tale is ended. The story is told.

También les dejo un fragmento de uno de los poemas de Bonnie Parker escrito pocas semanas antes de su muerte. Para despedirme con algo de sensibilidad primaveral.

No olviden que en dos semanas el blog está dedicado al demonio.

Desde su naciménto en el nuevo testamento muchos son los artistas que se han dedicado a darle forma y cuerpo al ángel caído. Muchas fueron las trasformaciones que sufrió desde el siglo X hasta el siglo XVII para consolidar la imagen que de él tenemos hoy en día.

Responderemos a preguntas tan importantes como: Es necesario joder el suelo para invocar al demonio? o, sirve el heavy metal para hacer más fácil la conexión?

Perdón, no es heavy. Es death metal y no es lo mismo.


Video post-muerte de Bonnie y Clyde.

http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Bonnie_and_Clyde_death_scene.ogg


Saga of Bonnie and Clyde
(Fragment. By: Bonnie Parker)


But the laws fooled around and taking him down
and locking him up in a cell
‘Till he said to me, "I’ll never be free
So I’ll meet a few of them in hell."

The road was so dimly lighted
There were no highway signs to guide
But they made up their minds if all roads were blind
They wouldn’t give up ‘till they died.

The road gets dimmer and dimmer
Sometimes you can hardly see
But it’s fight man to man, and do all you can
For they know they can never be free.

From heartbreak some people have suffered
From weariness some people have died
But all in all, our troubles are small
‘Till we get like Bonnie and Clyde.

sábado, 6 de marzo de 2010

Natural born killers



Amor, violencia y Rock n roll 1/2

Natural born Killers.
Dir. Oliver Stone
Guión: Quentin Tarantino.
1994.

Una película generacional, estrenada a mediados de una década confusa que buscaba una identidad.

El siglo XX estaba llegando a su fin y todas las revoluciones dejaban una sensación de fracaso: La Volchevique del 17, la cubana del 59, la cultural China, las guerrillas habían perdido toda credibilidad, el hipismo había fracasado y las grandes utopías también. Los radicales que en los años 70´s lucharon por un mundo más justo y libre se habían convertido en ejecutivos consumidores de drogas químicas o simplemente se habían adaptado al ritmo del mundo y trabajaban como uno más en una oficina, banco o en cualquier escritorio de cualquier empresa.

La juventud de los 90 estaba perdida entre los procesos políticos que vivía el mundo como el fin de la guerra fría, conflicto del cual no entendían absolutamente nada, el desinterés por la política era evidente y lo más demostrativo en temas de compromiso social eran las camisetas, afiches y tazas del Che Guevara que todavía vemos con tanta frecuencia. No tenían la ilusión de la generación de sus padres y huían casi con asco del Glam colorido y superficial del los años 80.

El rock era menos solemne y más agresivo, o tal vez más desordenado y menos pretencioso que el metal. Había una rabia inefable y la música industrial y electrónica nacida en la fría Alemania pisaba con fuerza dispuesta a tomarse las pistas de baile donde los jóvenes buscaban el desahogo y saciaban su curiosidad consumiendo las delicias y placeres de las nuevas drogas.

La imagen del junkie con sida deteriorado,convertido en despojo humano perdía espacio en nuestro imaginario de consumidor de drogas y se entendía el problema más como un negocio de políticos corruptos y mafiosos asesinos que como un problema para el consumidor esporádico.

Las marcas ya dominaban y moldeaban personalidades a su antojo, los hombres querían ser vistos con camisetas de cocodrilo y calzoncillos que mostraran en letras grandes el nombre de la marca.

Kurt Cobain se volaba los sesos después de conseguir que una pequeña banda de una pequeña ciudad firmara con una multinacional enorme y poderosa, Y lo que en ese momento parecía un logro para los músicos “alternativos” se convirtió en otro fracaso gracias a la industria de la música que a partir de ahí fabricó bandas para consumo masivo como si fueran galletas.

A principios de los 90`s Mtv era EL CANAL, así, con mayúsculas. No existía hasta ese momento nada parecido y ningún amante del rock quería perderse Headbanglers. La cultura del video-clip y la publicidad atrapaba con sus tentáculos el cine y la televisión, y los avances tecnológicos transformadores de arte en códigos binarios permitían intercambiar archivos de música y cualquier información digitalizable en grandes cantidades.

Vivíamos en una sociedad que empezaba a obsesionarse con la seguridad y la vigilancia, y la cultura del miedo poco a poco y sin hacer mucho ruido fortalecía unas raíces que han conseguido que hoy en día vivamos en un mundo igual de inseguro y cruel pero más paranoico

En este contexto llega este film escrito por Quentin Tarantino, uno de los más carismáticos cineastas que surgió en los 90´s. Un amante del cine que bebió todo lo que pudo del Blacksplotation de los 70´s donde los héroes eran en realidad antihéroes; traficantes de drogas y delincuentes de raza negra que vivían con estilo y glamour al otro lado de la ley.

Saqueador de todos los géneros y subgéneros del cine ha hecho de cada una de sus películas una declaración de intenciones, como él mismo dice: el cine debe ser dinamita pura¨. Sacudiendo esas cabezas desorientadas y adormiladas de una generación acostumbrada al consumo rápido, industrial e impersonal de Hollywood.

Oliver Stone transforma el guión en un film directo, rudo y divertido. El montaje tiene un ritmo acelerado, caótico y lleno de cambios en apariencia injustificados. El uso de filtros de colores y blanco y negro, texturas de cine de 8mm, cambios repentinos de ángulos, animación, proyecciones… efectos sencillos pero reiterativos que fortalecen el perfil sicológico de los personajes, retorciendo los planteamientos clásicos del montaje propuestos por Einsentein.

A los pocos minutos de comenzada la película el apacible ambiente de un desayuno en una cafetería de carretera mientras suena Waiting for the Miracle de Leonard Cohen, se convierte en una masacre a ritmo de L7 y Mickey y Mallory Knox hacen gala de sus habilidades con el cuhillo, puños y pistola.

En este corto espacio de tiempo, antes de los créditos iniciales ya tenemos la información básica del film y sabemos que se trata de una historia de amor. Algo así como Casablanca pero llena de violencia y rock n roll.

Viendo en tono de stand-up comedy una situación tan violenta como la relación de Mallory con su familia, los personajes se conocen.
-Who are you? –Mickey, who are you? –I´m Mallory –You should change your name to beautyful…

Nos hacemos cómplices de su causa. Los hombres despiertan su instinto de protección y violencia y las mujeres ven en Mallory a una heroína posmoderna, fuerte, independiente y segura de si misma que no asume el pasivo rol decorativo que Hollywood suele dar a la novia del protagonista.

Como unos seres iluminados ya no son más unos asesinos en serie, son demonios convertidos en Rockstars por los medios de comunicación carentes de principios que anteponen el rating a todo tipo de ética, objetividad y demás valores que se supone deberían tener los medios de comunicación que devoramos a diario.

El amarillismo hace parte de nuestras vidas y cada vez es una necesidad más difícil de saciar, hemos perdido toda sensibilidad a la brutalidad de las imágenes, incluso si son reales.

Nos resulta más fácil llorar viendo La vida es bella, Bamby o El rey león, que sentir algo más que indiferencia al ver en las noticias desastres naturales que devastan terrenos enteros matando miles de personas, niños que mueren de hambre en medio mundo, guerras, desastres ecológicos y ese largo etcétera.

-Killing you and what you represent is a statement. I´m not 100% sure of exactly what i´m saying. You know Frankenstein kill Dr. Frankenstein…

Lo interesante es que aunque la película presenta a los medios y su sed de sangre no los sataniza y señala como culpables, sólo quita el decorado para que veamos lo que hay detrás.

Los medios nos dan lo que queremos ver, nos alimentamos y señalamos mutuamente igual que hacemos con las marcas y los procesos de globalización.

Como en esas tragedias griegas donde el personaje ciego es el único en ver lo evidente. Hay un personaje como Tiresias que es el indio y es el único en ver el demonio en ellos así como podría verlo en cualquiera de nosotros. Los demás, los que podemos tener los ojos abiertos y ver, preferimos mirar a otro lado.

-Is just murder man, how god creatures do, some form or another. I mean, you look in a forest, you got species killing another species, our species killing all species including the forest. We just call it industry not murder.
Inocent? Who is inocent? Are you inocent?

Introducción





Si pensamos en cuales son nuestras películas favoritas la primera reacción que tenemos es de buscar los autores más intelectuales, los más grandes pero más “underground”, los más transgresores. Como si alguien estuviera vigilando nuestro subconsciente, a lo mejor para no defraudarnos de nuestras sinceras reacciones.

Así que el planteamiento que hago en este blog es el de analizar las películas que me han marcado en diferentes momentos de la vida. Sin entrar en consideraciones intelectuales. Pero si intentando entender por qué esas películas son especiales y cuál es ese vinculo afectivo.

El cine al igual que otras artes termina siendo determinante a la hora de definir nuestra personalidad, nos ofrece héroes y villanos, la eterna lucha entre el bien y el mal. Poco a poco vamos sintiéndonos identificados con unos y otros porque en la vida real no todo es blanco o negro, es más bien un gris mal mezclado, un gris lleno de manchas, espeso y vertiginoso donde no tienes tiempo ni de parar a entenderte. Por eso nos gusta actuar, pretender poder ser como tal o cual personaje o como la mezcla de muchos para poder escoger en cada situación como nos gustaría ser. Sin miedos, con un carácter definido o por el contrario frágiles y vulnerables. La gama es muy amplia.

El cine funciona como funcionaba para el hombre primitivo escuchar los cuentos de chamanes y brujos. Todos juntos alrededor del fuego escuchando historias y leyendas dando rienda suelta a fantasías y deseos. Pero anónimos en una sala oscura, escondidos del gran hermano que pesa en nuestro subconsciente, libres.


El criterio de selección es puramente emocional. Hay películas que nos han influenciado más que otras independientemente de su calidad técnica y artística. Y hay películas que nos han abierto los ojos o simplemente nos han sacudido el estomago y las viseras liberando nuestros más bajos instintos.

Esa es, para mi, la función del cine, tocarnos los cables por dentro. Entrar a las venas como heroína, crearnos interrogantes y enfrentar nuestros miedos y placeres.

El cine, al igual que el teatro y las demás artes debería ser revulsivo y no evasivo. Incomodo y no pasivo.

Esta primera entrega está dividida en dos partes para no hacerlo tan pesado y así justificar el poner el artículo sobre cine colombiano escrito con Catalina Mahecha para una revista de cine en España.

Tiene este post como tema principal el amor, historias con romance, con galanes, divas, miradas de complicidad, ternura, violencia… si, también violencia.

Cuando pensamos en Shakespeare y Romeo y Julieta por ejemplo, lo que nos viene a la cabeza es cursilería y la cara de un joven Leonardo Di Caprio con camisa de flores llorando desconsolado, pero nadie piensa en toda la violencia y rabia que hay en el texto. Así mismo pasamos por alto la violencia en cualquier film si los personajes consiguen su objetivo y aunque para eso cometan delitos atroces.

Entonces nuestras fantasías, -insaciables sólo en condición de fantasías-, pues es nuestro apetito mucho más fácil de saciar en la realidad, sitúan el amor más allá del bien y del mal.

Ya tenemos ganas de primavera, el invierno ha sido divertido pero largo y muy frío. Es hora de quitarnos un poco de ropa y disfrutar de los placeres de la carne. Calma, no se emocionen todavía, el post de cine gore será para una próxima entrega y cada dos semanas habrá una temática nueva relacionada con esas películas que tanto nos han cautivado.



El próximo está dedicado a Satán.

Y así, sin más lo dejo para que disfruten del amor y los primeros rayos de sol de la primavera.

Diego Gómez Tibocha.

El despegue del nuevo cine colombiano


Por Catalina Mahecha y Diego Gómez Tibocha.


Si bien la historia del cine colombiano es, en realidad, la historia de algunas películas, como se ha apuntado no sólo desde la crítica sino desde los mismos realizadores, la producción que viene creciendo desde hace poco menos de una década, nos obliga a replantear la mirada más bien desconfiada que se venía teniendo.
La tentación de nombrar los procesos de asensos y descensos es a veces irremediable y no se ha tardado en hablar del nuevo boom, con la idea de que fuera más bien un despegue definitivo de la industria cinematográfica nacional.

Boom o despegue, lo cierto es que el cine en Colombia empieza a posicionarse de otra manera. No sólo hay una producción creciente sino también una forma distinta de hacer cine: una diversidad de estilos y tratamiento de los temas que amplía el panorama y enriquece también las formas de representación.

Hacer cine en Colombia, a pesar de la ilusión del crecimiento, sigue siendo un acto de rebeldía y obstinación; la prueba palpable de que la necesidad de contar supera el desgaste del tiempo, la impaciencia, y todos los obstáculos posibles que van desde lo estructural hasta lo burocrático, pasando por la censura y la precariedad.
El cine colombiano pone a prueba las leyes de lo probable y termina resurgiendo ante la dificultad de mostrarse, de expandirse, de gestionarse. Sigue siendo, como diría el director Harold Trompetero, un acto de fe.

Haz el cine, no la guerra.

El desarrollo de la producción cinematográfica en Colombia ha estado muy ligado a los procesos y transformaciones políticas, sociales y económicas que ha vivido el país.
El cinematógrafo llega en 1897, sólo 2 años después de que los hermanos Lumiérè lo presentaran en el Salón Indio en el boulevard de los capuchinos en París.
Y sólo 2 años después de su llegada comienza la guerra bipartidista más larga y sangrienta de nuestra historia, la guerra de los mil días. 3 años y 100.000 muertos después el país comienza una lenta y traumática reconstrucción y, aunque en la primera década del siglo XX los hermanos Acevedo comienzan a registrar nuestra realidad en celuloide, y los hermanos Di Domenico crean la primera sala de proyección en el teatro Olimpia en Bogotá, habría que esperar a los años 20 para vivir los primeros esbozos de una insipiente industria cinematográfica.
En 1922 después de 2 largometrajes documentales de los hermanos Di Domenico y de producciones de tipo informativo. Se estrena el primer largo de ficción basado en una novela colombiana que abrió el camino a la novela romántica en Latinoamérica: “La Maria” de Jorge Isaacs. Dirigida por Máximo Calvo y Alfredo del Diestro, de la cual sólo se conservan 25 segundos de metraje de las 3 horas que duraba.
De esta primera etapa se perdieron para siempre películas como: “Aurora o las violetas” y “La tragedia del silencio” de Arturo Acevedo y sobrevivió el drama costumbrista “Bajo el cielo Antioqueño” de este mismo realizador.

Pese al éxito de estas producciones las inexistentes redes de distribución dificultan las labores de promoción y divulgación, sumado a que en 1928 “Cine Colombia”, una empresa de reciente creación, compra y cierra el único laboratorio existente en el país y se dedica a la distribución de cine internacional.
En esas condiciones cualquier industria que no estuviese ya consolidada, con un público interesado en las producciones nacionales y una generación de cineastas aprendiendo el oficio, nada se podía hacer frente al cine italiano, el boom de hollywood, Chaplin y su quimera del oro, la productora francesa Pathe, La fuerza de los alemanes Robert Wiene, Friz lang y Murnau y la escuela soviética de Dziga, Vertov, Einsenstein y Pudovkin.

Pero el golpe más duro a la moral del cine colombiano fue la censura:
Garras de oro (1927) firmada bajo el seudonimo de “P.P.Jambrina” como director, refleja el dolor que el pueblo colombiano sentía en su orgullo por la perdida de panamá en 1903 gracias a la intervención de EEUU, y denuncia la complacencia política frente a este hecho; obviamente esta producción colombo-italiana de corte anti-imperialista no gustó a las altas esferas, que decidieron desaparecerla después de su exitoso estreno en el teatro moderno de Cali y de ser proyectada en dos ciudades más.

En los 70 fueron recuperados 50 minutos de esta producción que destacó por su buen manejo del lenguaje cinematográfico y por sus fotogramas coloreados a mano.

Durante los siguientes años cierran las productoras, y los problemas no sólo eran de distribución o de producción, sino de cómo enfrentarse a los avances tecnológicos.
Los realizadores que asumen a la tarea de hacer cine pelean contra elementos técnicos como la llegada del sonido 10 años después de que productoras como Fox y WB estuvieran trabajando en él y una nueva ola de violencia bipartidista azota el país después del 9 de Abril de 1948 frenando las ilusiones generadas por el cinematógrafo.
Superada la primera mitad del siglo el cine comienza a reinventarse no sólo desde el celuloide sino desde las reflexiones que este puede generar, aunque en la primera mitad del siglo hubo algunas publicaciones que hablaban de cine, no había una búsqueda de identidad en nuestro cine. Partiendo de esta premisa, los cineastas que se enfrentan a los nuevos procesos modernizadores de las urbes y las constantes migraciones internas, tienen la tarea de buscar un lenguaje propio que se aleje del costumbrismo que era una constante en nuestro cine, incluso en gran parte de esta segunda mitad de siglo.

El crecimiento y la evolución de un lenguaje o de una narrativa colombiana ha sido lento aunque en estos últimos 40 años se han dado pasos firmes, gente que al margen de lo que se suponía debía mostrar el cine colombiano desafía las reglas, se enfrentan a feroces distribuidoras y crean películas que escapan a esos convencionalismos; por primera vez los cineastas pierden el miedo a buscar otras vías narrativas y siembran las semillas del cine negro, el terror e incluso la ciencia ficción dentro de esa misma idiosincrasia colombiana. Lo decía Luís Ospina en una entrevista: Vivimos es un país de serie negra, cuando hice Soplo de vida mucha gente criticaba el hecho de importar un género que era más que todo del cine norteamericano a una cinematografía nacional. Sin embargo el género negro tiene en Colombia todos los ingredientes: Políticos corruptos, impunidad…así que, por qué no hacerlo!

Empezamos una nueva época, las revoluciones sociales vividas en los 60 y 70 hacen mella en los jóvenes realizadores, inconformes con la realidad nacional y con la realidad cinematográfica que fácilmente caía en la tentación de explotar y exportar la pornomiseria tan premiada en Europa.

Con Agarrando pueblo (1978), Luís Ospina denuncia a los que denuncian; con un falso documental de 28 minutos se mofa de los “vampiros”, de quienes sin escrúpulos hacen “cine social” y de quienes ingenuamente piensan el cine como una ONG.

Agarrando pueblo. Luis Ospina
http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=P5VMVT5ZqeM

El cine a diferencia de otras disciplinas artísticas necesita no sólo talento, ganas, ilusión, dinero, necesita gente recursiva, gente que de entrada sabe que se enfrenta a una empresa quijotesca y aún así prefiere apostarlo todo a esperar una financiación estatal para realizar sus proyectos.

Un ejemplo de cineasta que crece a la sombra madurando un lenguaje bizarro a fuego lento es Jairo Pinilla, el primer colombiano que realizo un largo en digital, pero antes de llegar a esta época de ceros y unos ya tenía la nada despreciable suma de 6 largometrajes y una docena de cortos y mediometrajes en 16 y 35mm. Funeral siniestro (1977) sería en lo estrictamente cinematográfico el primer film de horror colombiano, digo en lo cinematográfico porque cualquier película de cualquier época que refleje la realidad de Colombia es de lejos muchos más terrorífica que toda la producción de la Hammer junta. Lo curioso del caso es que la película a pesar de los distribuidores que pensaban tenerla sólo una semana en cartelera, consiguió que el público que asistía incrédulo se dejara seducir por las oscuras fuerzas del miedo y la intriga, manteniéndose 4 meses.

Stop motion, kung fu, estafas, cementerios indígenas, muertos que vuelven a la vida, vudú, reencarnaciones, niños poseídos, plantas carnívoras, naves interplanetarias, efectos especiales caseros y finales sorprendentes son la constante en los argumentos de este creador caleño adorado y vilipendiado a partes iguales.


El triangulo de oro. La isla fantasma. Trailer
Dir. Jairo Pinilla Tellez.

http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=jwjTORKs7y0

Otro de los autores que ha construido un lenguaje propio es uno de nuestros internacionales. Valorado en Cannes y otros festivales de prestigio desde su primer largo Rodrigo D no futuro, mezcla de punk y metal agitado por un poeta.
Victor Gaviria entra en la periferia social indaga con la cámara el mundo de las comunas de Medellín con el ritmo frenético de quienes cada día se enfrentan a la muerte, la suya o la de otros, da igual, los tesoros conseguidos son efímeros, sus gritos son balas y sus vidas invisibles.

Rodrigo D. No futuro
Dir. Victor Gaviria.

http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=-Y_bBATEvA4

EL CINE Y EL PUBLICO

Las películas colombianas ocupan lugares en las taquillas nacionales con los que hace diez años no contaba, hay un creciente interés desde el público en ver las producciones propias que tiene que ver entre otras cosas, con la idea de hacer un cine más comercial que siguiera siendo un cine de calidad.
Dentro de este espectro de películas más vistas se encuentra uno de los fenómenos de la nueva producción y es aquella que apunta hacia la comedia negra y el cine de género. Es posible que el nuevo tratamiento de los temas de siempre tenga que ver con una mayor conexión con el público, sin duda la optimización de la técnica narrativa es uno de los ganchos que tiene este nuevo cine, punto que ha jugado en contra de la calidad desde algunos sectores de la crítica.

En este sentido vale la pena reflexionar sobre si esta búsqueda de la pureza narrativa, en el sentido de un cine nacional con nombre propio, es fundamental en una industria más bien incipiente, quizá en el despegue de las nuevas producciones hay que valorar el hecho de que sean películas que se están viendo, un cine que empieza a crear público que es al final el motor en una disciplina audiovisual.

En la medida en la que el cine adopta un discurso y un tratamiento más profesional de los temas, consigue entrar en las expectativas y la propia identidad del espectador.

Películas como La gente de la universal de Felipe Aljure (1993) rompen temática y estructuralmente con lo que se venía viendo, e imprimen una mirada nueva que partiendo de innovaciones en la forma del discurso, conecta desde el humor, el sarcasmo y la caricatura con de la identidad nacional y la forma en que las circunstancias crean los caracteres, a través de un estupendo trabajo de personajes y un retrato cercano y crudo de la ciudad. El cine de Aljure escarba en las entrañas del conciente colectivo y es entonces cuando entendemos que no le hace falta explotar los estereotipos de la violencia, cuando la corrupción y la malicia terminan haciendo parte de la idiosincrasia de un pueblo. El trato ingenioso y mordaz que imprime Aljure, es tal vez una vía más efectiva hacia el cuestionamiento de las circunstancias que el puro dramatismo.

De la misma forma, La estrategia del caracol al encarar la temática social con un tono de denuncia e ironía, hace parte de las producciones de calidad artística en las que todavía cuestiones técnicas como el sonido, siguen siendo una barrera. Uno de los problemas de la falta de industria se refleja en la escasa formación de profesionales técnicos cuyo oficio aún en los años 90 está poco consolidado (no hay un buen trabajo del sonido porque no hay profesionales del sonido, los técnicos que venían de la televisión no podían adaptarse sin preparación a otra forma completamente distinta de trabajar).

La estrategia del caracol.
Dir. Sergio Cabrera

http://www.youtube.com/watch?v=pmSJceZvqYM

No obstante, el humor no ha sido la única forma de hablar de lo que nos parece serio, y junto con la versatilidad del estilo se va viendo poco a poco cómo la mejora técnica va posibilitando nuevos discursos. Películas como La primera noche (2003) nos muestran con destreza y agudeza el tema desgarrador del desplazamiento por el conflicto armado, tema que por otro lado, no había sido tratado de forma tan explicita. Este relato de Alberto Restrepo es una apuesta seria y comprometida que ajustada a un tipo de narración cinematográfica, nos conecta de inmediato con la historia: una vez más el asunto del cine no es sólo las historias que cuenta, sino cómo las cuenta.

En todo caso, y si tuviéramos que esquematizar las producciones que más han dado resultado en taquilla en este último tiempo, tendríamos que hablar de fórmulas, más bien cercanas al cine comercial, con un dominio en la construcción de las tramas que responden sobre todo al cine de género, al que se suma la ironía y el humor negro que ya se han convertido en una seña de identidad.

Perro come perro.
Dir.Carlos Moreno

http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=d1nY2dqOdsw

Así tenemos filmes como Perro come perro, o Ladrón roba a Ladrón, encuadrados en el thriller, y con un tono más anecdótico la taquillera Soñar no cuesta nada, que a partir de un suceso real (el hallazgo de una “caleta” de la guerrilla con de millones de dólares, encontrada y robada por un grupo de el ejercito nacional) desarrolla una historia con todos los ingredientes que la acercan al gran público. Más cerca de la comedia está la también taquillera Bluff, cargando las tintas sobre el estereotipo del corrupto, y explotando al máximo los recursos del gansterismo criollo. El resultado: una película ágil y muy entretenida que podemos situar dentro de las producciones de género de calidad.

Bluff.
Dir. Felipe Martínez

http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=xRRFdeNqEnQ


Siguiendo con el panorama variopinto, nos encontramos con El colombian dream, última película de Aljure que despierta todos los antagonismos: arriesgada y brillante en la estética y en el ritmo, innovadora en el tratamiento y el enfoque de la historia. Este es un retrato desnudo, irónico y poético, de una sociedad que sufre las consecuencias de su mayor sueño: la plata fácil.


El colombia dream
Dir. Felípe Aljure.

http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=-EultJp-IdU

No podemos dejar de lado si hablamos de cine y público, las grandes coproducciones de factura impecable que siguen, sin embargo, explotando los temas más recurrentes, más cliché. Veamos el caso de Paraíso travel, rodada en Medellín, México y Nueva York, que revive de nuevo la historia de “las espaldas mojadas” pero cuenta a su favor con un trabajo de personajes que devela de forma mas cercana la tragedia de la migración. Ni que decir de la internacional María llena eres de gracia, explotada desde su concepción con el tema favorito de las mulas cargadas de droga, personajes planos sin matices que asumen un rol en función del único personaje que tiene un desarrollo, la protagonista.

En contraste tenemos películas como Apocalipsur o Bolivar soy yo
que sin tener nada que ver entre ellas, escapan a las pretensiones de lo necesario para indagar en esas historias menores que tratan de exorcisar de alguna manera los fantasmas de la colombianidad.

Bolívar soy yo.
Dir.Jorge Alí Triana.

http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=IYb7G3YXY4I

Sobre si la violencia es un discurso inherente al cine colombiano o no, podemos responder que lo es tanto como a la realidad misma. Es tan violento el conflicto como lo es el hambre, la injusticia social y la corrupción. El cine bebe de lo que vive, pero siempre encuentra formas nuevas de contarlo y es por eso que tiene sentido; que tiene sentido seguir pensando y en ese ejercicio ir creando formas nuevas.

Vale la pena rescatar que desde las expresiones más comerciales hasta las más intimistas, hoy más que nunca el cine colombiano ha conseguido establecer un diálogo con el público, no ya desde una formula del éxito, sino más bien desde la búsqueda y la incesante necesidad de contar y transmitir.

Colombia es un país que necesita contarse, abrir el abanico de las historias posibles y entender el ejercicio del cine también como esa forma de volver los ojos hacia la realidad y que el arte siga siendo un discurso reflexivo, una llamada de atención.

Menú atómico


Delicias para cenar en mi casa.
Escoge plato, avísame con tiempo y trae bebida.

Gazpacho para Dracula:
Sin ajo.

Anti-pop superstar:
Gambas, escarola y granada con salsa rosa.

Gargamel:
Revuelto de setas triposas en pan tostado con aceite de oliva y tomate.

Vikinga molecular:
Salmón en lonchas, caviar rojo, papas en rodajas doradas y esparragos.
Servido sobre salsa de anti-materia: puré de aguacate, eneldo y limón.

Ven aquí negra, no te enfades!!!:
Dorada al horno servida con rodajas de aguacate y remolacha.

Mutter-atómica:
Pastel gratinado de atún, espinacas y hongos.

Furia nuclear:
Yuca frita, patacón, papas saladas y mezcla de vaca y cerdo con mucha,
Mucha cerveza!!!

Schlange bitte ((serpiente por favor)):
Cous cous, berenjena, zukini, pimiento rojo y verde, pepino sevido con:
Pollo, atún o tofu con sesamo tostado. Aliñado con limón, sal y aceite.

Pal´ guayabo mijo:
Caldito: costilla, papa, sal y cilantro.

Bloody Tarantino:
Raviolis gratinados con salsa roja.

Mátate te te…
Guacamole al infierno, pimiento verde y rojo, tortas, nachos, carne molida
con guiso tijuana y frijolitos.

Violento parche:
Domingo de Hummus, musica, pan tostado y cerveza pa´ bajarla sin
temblores.

Akosattive 4:
Arroz integral con pimientos verdes, alberjas, zanahoria y dados de pescado
((emperador)).

Sonido bestial:
Jamon serrano, queso semicurado, lomo y pan tumaka.

Hormiga canibal:
Picada de carnes con papa salada y pola pa´ ke no de tanta sed.

Gatufela rabiosa:
Cogollos (de lechuga, claro), manzana verde, maiz, jamón york,
rukola selvática y canonigos con aliño demente.

Gegen kapitalismus: ((contra el capitalismo))
Ensalada campera con un toke peleón.

Viejo, mi querido viejo:
Sopa de pollo con papa, yuca, jengibre y todas las de la ley.

Severa monchis:
Calentado, huevo frito y arepa.

Vaxtardoz en familia:
Manzana roja, apio, nueces, canonigos, rukola selvatica y limón.
Servido con mayonesa o aliño aborijen.

Tremenda loquera:
Arroz con vaca, cerdo, pollo, alberjas y el toke mágico.

Espiritu burlón:
Costillas y papas al horno. Servido con salsa picante.

Godzilla´s self destruction:
Salteado de verduras, fideos japoneses y tofu en sesamo tostado.

Demonio fusión:
Mango, queso de cabra y cogollos.

Territorio comanche:
Zanahoria, esparragos verdes, zukini, berenjena y setas a la plancha.

Acido Bogotá:
Espinaca, bacon, pan tostado en dados, sambal oilek (salsa picante hecha
de puré de guindillas) zumo de limón, cogollos, mostaza
Dijon, huevo duro y un poco de nata liquida.

Giovito Alimaña:
Salmón al vino blanco.

Obi wan kannabis:
Nutela o nucita rellena de ganya explotada con cerveza.

Colombia conexión:
Primer plato: gazpacho para dracula.
Segundo plato:Patacón, aguacate y carne molida revuelta con zukini,
cebolla y berenjena.

Punk´s not dead:
Champiñones al vino blanco rellenos de queso parmesano y gambas.

Orgasmatron:
Tallarines con salsa de puré de aguacate, limón, cebolleta, guindillas y
langostinos con un toque selvático.

Yo no fui!!!: ((ensalada verde y amarilla))
Pollo troceado, apio, granos de maíz, huevo duro, cogollos, zumo de limón,
mostaza Dijon .

Roedor:
Palitos de zanohoria, esparragos verdes, col china dormida en aliño aborigen,
aguacate ypimiento rojo en tiras finas.

Es ist nicht war: ((eso no es verdad))
Sudado de papas y carne con arroz.

Magia negra:
Papas rellenas de pimientos (verde, amarillo y rojo), cebolla y champis
gratinadas.

Rumba pesada es mi rumba guerrera:
Pernil de cordero al horno con papas y mil de cerveza.

Zombie:
Sorbete de limón a la cava.

Bruce lee Mc:
Col china previamente aliñada en salsa aborigen, raíz china, cogollos y salsa
Kaiser ((tipo gazpacho)).

Satan circus:
Ensalada de zanahoria rallada, rodajas de tomate, pepino, pimiento verde y rojo, apio,
lechuga y pollo demenuzado con aliño aborigen.

Medusa:
Tartar de atún fresco y pepino.

Angustia bi-polar::
Mousse de pepino a la menta, con queso fresco.

Gorgona:
Calabacines rellenos de carne molida gratinados.

Orange is the color of my revolution:
Crepes de frutos rojos acidos (fresas, grosellas, arándanos, frambuesas y moras)
con un toque de ron.

Audrey Hepburn.
Carpaccio de ternera con esparragos y salsa de de atún.

Donkey power.
Burritos de pollo o carne con pimientos rojo, verde y amarillo.
Servidos con guacamole del diablo y tequila.