sábado, 6 de marzo de 2010

Natural born killers



Amor, violencia y Rock n roll 1/2

Natural born Killers.
Dir. Oliver Stone
Guión: Quentin Tarantino.
1994.

Una película generacional, estrenada a mediados de una década confusa que buscaba una identidad.

El siglo XX estaba llegando a su fin y todas las revoluciones dejaban una sensación de fracaso: La Volchevique del 17, la cubana del 59, la cultural China, las guerrillas habían perdido toda credibilidad, el hipismo había fracasado y las grandes utopías también. Los radicales que en los años 70´s lucharon por un mundo más justo y libre se habían convertido en ejecutivos consumidores de drogas químicas o simplemente se habían adaptado al ritmo del mundo y trabajaban como uno más en una oficina, banco o en cualquier escritorio de cualquier empresa.

La juventud de los 90 estaba perdida entre los procesos políticos que vivía el mundo como el fin de la guerra fría, conflicto del cual no entendían absolutamente nada, el desinterés por la política era evidente y lo más demostrativo en temas de compromiso social eran las camisetas, afiches y tazas del Che Guevara que todavía vemos con tanta frecuencia. No tenían la ilusión de la generación de sus padres y huían casi con asco del Glam colorido y superficial del los años 80.

El rock era menos solemne y más agresivo, o tal vez más desordenado y menos pretencioso que el metal. Había una rabia inefable y la música industrial y electrónica nacida en la fría Alemania pisaba con fuerza dispuesta a tomarse las pistas de baile donde los jóvenes buscaban el desahogo y saciaban su curiosidad consumiendo las delicias y placeres de las nuevas drogas.

La imagen del junkie con sida deteriorado,convertido en despojo humano perdía espacio en nuestro imaginario de consumidor de drogas y se entendía el problema más como un negocio de políticos corruptos y mafiosos asesinos que como un problema para el consumidor esporádico.

Las marcas ya dominaban y moldeaban personalidades a su antojo, los hombres querían ser vistos con camisetas de cocodrilo y calzoncillos que mostraran en letras grandes el nombre de la marca.

Kurt Cobain se volaba los sesos después de conseguir que una pequeña banda de una pequeña ciudad firmara con una multinacional enorme y poderosa, Y lo que en ese momento parecía un logro para los músicos “alternativos” se convirtió en otro fracaso gracias a la industria de la música que a partir de ahí fabricó bandas para consumo masivo como si fueran galletas.

A principios de los 90`s Mtv era EL CANAL, así, con mayúsculas. No existía hasta ese momento nada parecido y ningún amante del rock quería perderse Headbanglers. La cultura del video-clip y la publicidad atrapaba con sus tentáculos el cine y la televisión, y los avances tecnológicos transformadores de arte en códigos binarios permitían intercambiar archivos de música y cualquier información digitalizable en grandes cantidades.

Vivíamos en una sociedad que empezaba a obsesionarse con la seguridad y la vigilancia, y la cultura del miedo poco a poco y sin hacer mucho ruido fortalecía unas raíces que han conseguido que hoy en día vivamos en un mundo igual de inseguro y cruel pero más paranoico

En este contexto llega este film escrito por Quentin Tarantino, uno de los más carismáticos cineastas que surgió en los 90´s. Un amante del cine que bebió todo lo que pudo del Blacksplotation de los 70´s donde los héroes eran en realidad antihéroes; traficantes de drogas y delincuentes de raza negra que vivían con estilo y glamour al otro lado de la ley.

Saqueador de todos los géneros y subgéneros del cine ha hecho de cada una de sus películas una declaración de intenciones, como él mismo dice: el cine debe ser dinamita pura¨. Sacudiendo esas cabezas desorientadas y adormiladas de una generación acostumbrada al consumo rápido, industrial e impersonal de Hollywood.

Oliver Stone transforma el guión en un film directo, rudo y divertido. El montaje tiene un ritmo acelerado, caótico y lleno de cambios en apariencia injustificados. El uso de filtros de colores y blanco y negro, texturas de cine de 8mm, cambios repentinos de ángulos, animación, proyecciones… efectos sencillos pero reiterativos que fortalecen el perfil sicológico de los personajes, retorciendo los planteamientos clásicos del montaje propuestos por Einsentein.

A los pocos minutos de comenzada la película el apacible ambiente de un desayuno en una cafetería de carretera mientras suena Waiting for the Miracle de Leonard Cohen, se convierte en una masacre a ritmo de L7 y Mickey y Mallory Knox hacen gala de sus habilidades con el cuhillo, puños y pistola.

En este corto espacio de tiempo, antes de los créditos iniciales ya tenemos la información básica del film y sabemos que se trata de una historia de amor. Algo así como Casablanca pero llena de violencia y rock n roll.

Viendo en tono de stand-up comedy una situación tan violenta como la relación de Mallory con su familia, los personajes se conocen.
-Who are you? –Mickey, who are you? –I´m Mallory –You should change your name to beautyful…

Nos hacemos cómplices de su causa. Los hombres despiertan su instinto de protección y violencia y las mujeres ven en Mallory a una heroína posmoderna, fuerte, independiente y segura de si misma que no asume el pasivo rol decorativo que Hollywood suele dar a la novia del protagonista.

Como unos seres iluminados ya no son más unos asesinos en serie, son demonios convertidos en Rockstars por los medios de comunicación carentes de principios que anteponen el rating a todo tipo de ética, objetividad y demás valores que se supone deberían tener los medios de comunicación que devoramos a diario.

El amarillismo hace parte de nuestras vidas y cada vez es una necesidad más difícil de saciar, hemos perdido toda sensibilidad a la brutalidad de las imágenes, incluso si son reales.

Nos resulta más fácil llorar viendo La vida es bella, Bamby o El rey león, que sentir algo más que indiferencia al ver en las noticias desastres naturales que devastan terrenos enteros matando miles de personas, niños que mueren de hambre en medio mundo, guerras, desastres ecológicos y ese largo etcétera.

-Killing you and what you represent is a statement. I´m not 100% sure of exactly what i´m saying. You know Frankenstein kill Dr. Frankenstein…

Lo interesante es que aunque la película presenta a los medios y su sed de sangre no los sataniza y señala como culpables, sólo quita el decorado para que veamos lo que hay detrás.

Los medios nos dan lo que queremos ver, nos alimentamos y señalamos mutuamente igual que hacemos con las marcas y los procesos de globalización.

Como en esas tragedias griegas donde el personaje ciego es el único en ver lo evidente. Hay un personaje como Tiresias que es el indio y es el único en ver el demonio en ellos así como podría verlo en cualquiera de nosotros. Los demás, los que podemos tener los ojos abiertos y ver, preferimos mirar a otro lado.

-Is just murder man, how god creatures do, some form or another. I mean, you look in a forest, you got species killing another species, our species killing all species including the forest. We just call it industry not murder.
Inocent? Who is inocent? Are you inocent?

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